Elegía a Marvin Gaye

marvin gaye

 

¿Qué está pasando?
No necesitamos la guerra,
hay que encontrar la forma
de traer al mundo amor
canta Marvin Gaye
en What`s going on
Creo en lo que dice,
me siento más espiritual
levanto los brazos
cierro los ojos y bailo.
Sé que murió joven
que lo mató su padre
con dos tiros en el pecho.
Parece que Marvin no era muy tranquilo
estaba atrapado en la cocaína
y cada tanto le pegaba al padre
que se defendió con el arma
que el hijo le regaló
y así le cortó la respiración
para siempre.
Esto pasó el primero de abril
de mil nueve ochenta y cuatro
en la víspera de su cumpleaños
número cuarenta y cinco.
Hacía once días
yo había venido al mundo
tomaba la teta y era uno con ella,
No sé qué hacía mi padre
supongo que trabajaba mucho
porque mamá se quedaba en casa
La madre de Marvin se separó
de su esposo que murió en libertad
en un asilo para ancianos
porque al homicidio lo caratularon
como “justificado” o “en defensa propia”.
Mis padres también se separaron.
Hoy puedo bailar y sentir el soul,
estar espiritual en el living de mi casa.
Pero, me pregunto
¿Qué te pasó Marvin?
¿Por qué hiciste todo al revés?
¿No es el hijo el que debe matar al padre?
El mío está vivo,
no creo que quiera pegarme un tiro
o dos o tres o cuatro en el pecho
no tiene revolver, ni otras armas
Intento convivir con el impulso
de querer tomar su lugar
porque soy el hijo mayor
y se supone que debo hacerlo.
Por ahora la idea me parece extraña
prefiero cebarle unos mates
y hablar de la vida.

Macetas

 

tierra-organicajpg

 

Subo a la terraza para regar las plantas

tan lejos del celeste perfecto.

Hundo las manos en la tierra.

Los dedos húmedos, las uñas sucias,

entre yuyos y gusanos.

Tiemblo al rozar las raíces.

Los sentimientos brotan de un terreno opaco

conducidos por el tallo hasta las hojas,

que bailan al compás del viento

bajo las nubes siempre correctas.

Saben que en las macetas se esconde

una verdad más profunda

que todas las promesas encadenadas al cielo.

Canción

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Hoy canto desde la catedral.
Hago sonar las campanas,
vuelan las palomas.
Que mi canción se oiga
más fuerte que el runrún
de los humeantes colectivos.
Que mi voz alcance
al pasto húmedo y fresco,
al detergente que ya no quita
las manchas de los platos,
a los autos de alta gama,
a la corteza del olivo,
y al oxido de los edificios.
Quiero hacer al mundo cómplice
del eco que hace mi pecho,
ahí donde hacen nidos
los horneros.
Bajo este sol siempre distante
ya no sé si soy uno, dos o múltiple.
El fuego brota desde mi estómago
me limpia, me quema,
se convierte en versos
que marchitan cosechas
y trastornan siembras.
Suturo con un cuchillo
la herida que se abre
cuando el viento lleva
las hojas secas
hacia veredas desconocidas