La torre

torre

 

 

Mosquitos hechos de agua

zumban en mis oídos,

golpean en la ventana,

me despiertan a la madrugada.

No puedo contener 

las ganas de orinar.

La cama está caliente,

la tormenta perfecta.

Hay veinte pasos

-quizás más- hasta el baño.

El pasillo es oscuro.

Camino al ritmo de las gotas

hasta enfrentarme al inodoro.

Descargo, voy a lavamanos.

El espejo enseña las ojeras,

la barba crecida.

Hay un gesto que no es propio

siempre hay un engaño en el reflejo.

Un trueno sacude el techo,

veo llover pedazos de cemento.

El suelo quieto.

Los fantasmas me miran,

se ríen. Casi los olvido.

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